• A
  • Agote Cachorro

    Biografía

    Su adscripción al realismo, confirma aquello de que todo arte perdurable registra la autenticidad del creador y que donde no hay propósito perdurable, tampoco hay arte.
    Los grandes artistas pueden darse grandes lujos, como es el caso de Duchamp.
    O de Picasso con su cabeza de toro, manubrio y asiento de bicicleta, o Quinquela cuando pintaba de naranja el trolebús que pasaba por La Boca.
    Pero no son esas licencias las que los hacen célebres; son sus notables pinturas, perdurables por su excelencia, las que los mantienen vivos, hoy y mañana.
    Sin embargo, son muchos los despistados que, tomando esas licencias poéticas como reglas, se han ido al despeñadero. No es el caso de Cachorro Agote.
    Sin ningún tipo de complejo, Cachorro se ha mantenido fiel a un clasicismo que no temió retornar al pasado en el Renacimiento, y que resurgió con fuerza en la época napoleónica con David, que se prolongó en Ingres.
    Ni es casual la admiración de Picasso por Ingres. Donde Cachorro despliega su ojo privilegiado y su indudable talento es en la difícil prueba del paisaje.
    No sólo los horizontes bajos de nuestra pampa, que dan margen a la belleza de los cielos, sino también en esa vegetación tan típica que nos dio el ombú y que se hace presente entre nosotros desde Prilidiano Pueyrredón.


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